Motivar a los Pequeños Alumnos – Parte 2

Uno de los retos más grandes al que nos enfrentamos como docentes es como mantener motivados a nuestros estudiantes para que aprendan.  La semana pasada exploramos las diferencias entre la motivación intrínseca y la extrínseca y vimos por qué motivar intrínsecamente al alumno puede llevarlo a querer aprender de por vida.  Ahora veamos los 15 métodos prácticos que fomentan una genuina motivación intrínseca en nuestros estudiantes.

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¿Cómo pueden ayudar los docentes a sus estudiantes a ser curiosos con motivación propia e independiente?

15. Usa la motivación extrínseca como punto de partida. 

Calcomanías (pegatinas), estampas y recompensas son grandes motivadores extrínsecos, pero cuyo efecto no dura mucho.  Sin embargo, cuando se usan como recordatorios visuales de las metas intrínsecas, estas chucherías pueden ser muy útiles.  La clave es decirles a los estudiantes por qué han recibido la recompensa («Tú has ayudado a recoger y por ello te has ganado esta canica.») Al recordarles las cualidades positivas que han mostrado los ayudamos a forjar conexiones entre sentirse orgulloso y hacer lo correcto.

14. Elógialos por algo específico y personalízalo.

Elogiar es otro ejemplo de un motivador extrínseco que cuando se usa intencionalmente ayuda a desarrollar la motivación intrínseca.  Elógialos diciendo algo así: «¡Buen trabajo!» lo que hará que los niños se sientan bien, pero no les ayudará a entender qué fue lo que hicieron bien.  En cambio, elogia a los estudiantes usando lenguaje específico, i.e. «He notado tu esfuerzo por mantenerte enfocado en lo que hicimos hoy.»

13. Crea un ambiente de pertenencia y responsabilidad en clase.

Deja que tus estudiantes hagan las reglas de la clase, mantén los sistemas organizados o promueve la rutina diaria.  Entre más sientan que ellos son responsables por su propio ambiente de aprendizaje, más habrán de interiorizar la idea de que su aprendizaje es su propia responsabilidad.

12. Celebra sus logros en el aprendizaje.

El orgullo es un poderoso motivador intrínseco y, como docentes, podemos ayudar a desarrollar un sentido de orgullo en nuestros estudiantes haciéndoles saber que notamos su esfuerzo en el trabajo y aplaudiéndolo.  Si bien una fiesta en la clase podría considerarse una motivación extrínseca, tener algo por lo que alegrarse de antemano puede aumentar significativamente el deseo de aprender.

11. Estimula la comunicación auténtica

En lugar de que los estudiantes enfoquen cada tarea en el docente, procura alentarlos a crear algo que sea significativo en el mundo real.  Publica lo que escriban, comparte sus investigaciones, carga sus videos… Si los estudiantes saben que su trabajo tiene un propósito, lo tomarán más seriamente.  La internet usada responsablemente es una fantástica manera de encontrar y compartir con un público real.

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10. Fomenta el entusiasmo con el ejemplo

Inconscientemente, los niños imitan las emociones que los adultos desplegamos alrededor de ellos. Al mostrarles a nuestros estudiantes que estamos emocionados aún por las materias más aburridas, les transmitimos nuestro entusiasmo. Advertencia: va a tener que pulir tus habilidades de actuación, sobre todo ¡en materias que a ti no te gustan!

9. Deja que cada estudiante establezca sus propias metas de aprendizaje

Cuando somos nosotros los que establecemos las metas para los estudiantes, los privamos de la oportunidad de analizar su propio aprendizaje.  Si usas data para establecer las metas de aprendizaje de los estudiantes, encuentra la manera de que les sea accesible. Cuando los estudiantes pueden ver y seguir sus propio crecimiento en lugar de aceptar tu palabra, aprenden una valiosa habilidad de la vida (y ¡aligeran tu carga de trabajo!)

8. Fomenta un mentalidad de progreso

Darse por vencido es condenar la motivación. Al enseñarles a los estudiantes a cultivar una mentalidad de progreso, los ayudas a incrementar su fortaleza y decidir qué, darse por vencido, no es una opción. ¿Qué mejor motivación intrínseca puede existe que creer que uno puede hacer cualquier cosa?

7. Ofrece una variedad de maneras de aprender.

Tecnología, arte, drama, música…  Cada manera diferente de aprender va acompañada de diferentes habilidades de pensamiento creativo.  Seguramente tu clase tiene una variedad de estudiantes que tienen una inclinación intrínseca de expresión creativa.   Ofrecerles diferentes maneras de aprender puede motivarlos a expresar su propio aprendizaje de diferentes formas a la vez que esto mantiene viva la novedad viva en clase.

6. Aprovecha las actividades propias de los estudiantes siempre que sea posible.

Esta es una de las estrategias más obvias, aunque difícil, para fomentar la motivación intrínseca. En la mayoría de las clases, el docente es la estrella del aula donde se supone que los estudiantes consuman pasivamente lo que se les enseña. Si puedes darle un giro a este modelo de manera que los estudiantes sean los que estén a cargo, notarás un cambio drástico en su motivación para aprender y compartir su material.

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5. Haz que el tema sea relevante en su vida.

Alguna vez has oído la queja: «¿Cuándo voy a necesitar saber esto?» Los estudiantes rechazan frecuentemente los temas que creen que tienen poco significado en su vida. ¿Acaso podemos culparlos? Demuéstrales a los estudiantes que el poder de su cerebro no se va a desperdiciar por relacionar sus propias experiencias de vida con el material que les presentes.

4. Usa sus intereses personales como trasfondo.

Seguramente ya te habrás percatado de algunos de los intereses personales de tus estudiantes.  Con un poco de creatividad puedes aprovechar sus intereses a tu favor. Si por ejemplo sabes que a uno de tus estudiantes no motivados le fascinan los «Ferrari», puedes escribir oraciones sobre los Ferrari para aprender gramática. ¡Verás qué tan rápido se interesa ese estudiante por la gramática!

3. Ofrece opciones

Darle a las estudiantes la opción de escoger qué actividad quieren realizar les da un sentido de independencia y de oficio personal. Aún cuando sigas siendo tú quien establezca los parámetros en cada caso, su experiencia transforma «hacer lo que la maestra me dijo» en «hacer lo que me gustaría hacer a mí».

2. Deja que la curiosidad guíe el proceso de aprendizaje

Los niños son de naturaleza curiosos – ¡quieren saber sobre el mundo que los rodea! De alguna manera el sistema educativo reprime su curiosidad. Si tú les das la libertad de hacer sus propias preguntas y de explorar su curiosidad natural, su amor genuino por aprender cosas nuevas vivirá por siempre.

1 ¡Haz que el aprendizaje sea divertido!

No necesitamos decirlo – seguramente ya lo sabes: los niños (y los adultos) se motivan cuando hay diversión. Juega, cuenta chistes, se activo, haz boberías… pero diviértete y ¡ve cómo crece el aprendizaje de tus estudiantes!

En caso de que te la hayas perdido, puedes leer la primera parte de este artículo aquí.